El problema del desempleo: causas y consecuencias

Por Lic. Gabriel Leandro, M.B.A.
Economista

Contenidos:

1. Conceptos relacionados con el empleo

1.1. Población económicamente activa

No toda la población de un país constituye su fuerza de trabajo, ya que no todos están en capacidad de trabajar o no todos desean laborar. Entonces es necesario dividir la población total de un país (o región) en dos grupos:

Sin embargo, no todos los miembros de la población en edad para trabajar desean trabajar. Algunas personas deciden dedicarse a su hogar, a estudiar u otras actividades. Estas personas pueden tener edad para trabajar pero no desean hacerlo, así que tampoco forman parte de la fuerza de trabajo o población activa. Tampoco se incluyen en la fuerza de trabajo a aquellas personas que por algún tipo de enfermedad u otro tipo de impedimento no pueden trabajar. Puede decirse entonces que la población en edad para trabajar puede ser separada en dos grandes grupos:

Es importante destacar que para ser un miembro de la población activa o fuerza de trabajo es necesario cumplir dos requisitos, que son tener edad para trabajar y desear trabajar. El siguiente esquema resume lo dicho anteriormente:

Existen diversas razones por las que algunas personas pueden ingresar a la población activa o salir de ella. Así cada año personas jóvenes deciden incorporarse a la fuerza de trabajo al concluir sus estudios de secundaria o sus estudios universitarios o bien algunos otros deciden reincorporarse a la fuerza laboral. También otros salen porque se jubilan, otros se desaniman al haber estado mucho tiempo desempleados, entre otras razones.

Por ejemplo, en el año 2003 la población total de Costa Rica se de 4.169.730 habitantes, pero de ellos muchos son niños (aproximadamente el 28% de la población total es menor de 15 años), otros son ancianos, muchos no desean trabajar y otros no pueden trabajar, y por tanto la fuerza de trabajo (población económicamente activa) está constituida por sólo 1.757.578 personas. Estos últimos son los que tienen edad para trabajar y desean trabajar. El resto de los habitantes del país es población no activa o no tiene edad para trabajar.

Los datos de la fuerza de trabajo de un país generalmente se amplían un poco más, pues todos estos datos son muy importantes, ya que se asocian con la estructura de la población, de la producción y de otras características del país. Por ejemplo:

1.2. Ocupados y desocupados

La fuerza de trabajo se puede dividir en individuos ocupados y desocupados. Aunque existen diversas metodologías para determinar quién está ocupado y quién no, generalmente se dice que los ocupados son aquellas personas que trabajaron por lo menos una hora en una cierta semana de referencia (cuando se hace el estudio o encuesta para medir el desempleo) o que, aunque no hubieran trabajado tenían un empleo del cual estuvieron ausentes por razones circunstanciales como enfermedades, vacaciones, etc.

Así, los desocupados son todas aquellas personas dentro de la fuerza de trabajo que estaban sin trabajo y que están disponibles para trabajar de inmediato y que no han encontrado trabajo (para esto deben haber tomado medidas concretas durante las últimas cinco semanas para buscar un empleo asalariado o un empleo independiente).

A veces este grupo de desocupados se subdividide en dos grupos:

Tomando nuevamente los datos para Costa Rica en el 2003, de su fuerza de trabajo compuesta por 1.757.578 personas, en ese año se encontraban ocupadas 1.640.387, lo que da por resultado 117.191 desocupados.

1.3 Concepto de desempleo

Tal como se ha visto, no todo el que no trabaja se considera desempleado. Para ser considerado desempleado es necesario satisfacer las siguientes condiciones:

1.4. Medidas del empleo y desempleo

Dentro de este tema es importante mencionar los principales indicadores de la actividad económica de la población, que se calculan con base en la información obtenida en las encuestas son tasa bruta y neta de participación, la tasa de ocupación, la tasa de desempleo abierto, la tasa de subempleo visible e invisible y la tasa de subutilización total de la fuerza de trabajo.

Tasa bruta de participación: es el porcentaje que representa la fuerza de trabajo con respecto a la población total.

Tasa neta de participación: es el porcentaje de la fuerza de trabajo con respecto a la población en edad para trabajar.

Tasa de ocupación: es el porcentaje de la población ocupada con respecto a la población en edad para trabajar.

Tasa de desempleo abierto: es el porcentaje de la población desocupada con respecto a la fuerza de trabajo.

Nuevamente se tomará como ejemplo la economía de Costa Rica (2003), con el fin de ilustrar los conceptos expuestos anteriormente (a modo de ejercicio puede verificar los datos con las fórmulas dadas):

Población total
4.169.730
Población en edad para trabajar
3.166.789
Fuerza de trabajo
1.757.578
Población ocupada
1.640.387
Población desocupada
117.191
Tasa bruta de participación
42,2%
Tasa neta de participación
55,5%
Tasa de ocupación
51,8%
Tasa de desempleo abierto
6,7%
- Hombres
5,8%
- Mujeres
8,2%

Cuando las economías están en una recesión, las tasas de desempleo tienden a elevarse. Esto por cuanto se reduce el ingreso, y por tanto la demanda, de modo que las empresas producen y venden menos, y a su vez contratan menos personal. Pero cuando la economía se encuentra en una fase expansiva, las tasas de desempleo dismunuyen.

Generalmente cuando la tasa de desempleo aumenta, dismunuye la tasa de participación de la fuerza de trabajo y la tasa de ocupación. La gráfica muestra estas relaciones.

1.5. Subempleo

Dentro de la fuerza de trabajo también se puede mencionar el subempleo, el cual se presenta cuando la situación de empleo de una persona es inadeacuada con respecto a determinadas normas, como lo es la insuficiencia del volumen del empleo (subempleo visible) o los bajos niveles de ingreso (subempleo invisible). Con el objeto de cuantificar este problema se calcula la tasa de subempleo visible e invisible.

El subempleo visible se refiere a las personas ocupadas que trabajan habitualmente menos de una jornada completa en su ocupación principal (regularmente menos de un total de 47 horas por semana, pero esto varía según el país, la ocupación, etc.) o en su ocupación secundaria, y que además desean trabajar más horas por semana de las que trabajan actualmente y están disponibles para hacerlo, pero no lo hacen porque no consiguen más trabajo asalariado o más trabajo independiente.

Tasa de subempleo visible: es el porcentaje de subempleados visibles, convertidos al equivalente de desempleados abiertos, con respecto a la fuerza de trabajo.

El subempleo invisible se refiere a aquellas personas ocupadas que trabajan habitualmente una jornada completa en su ocupación principal o secundaria pero su ingreso primario mensual es inferior a un mínimo establecido, que generalmente se conoce como salario mínimo minimorum (salario de protección legal que el Estado garantiza a los trabajadores que no se enmarcan en alguna ocupación específica dentro del Decreto de Salarios Mínimos, esto en Costa Rica).

Tasa de subempleo invisible: es el porcentaje de subempleados invisibles, convertidos al equivalente de desempleados abiertos, con respecto a la fuerza de trabajo.

Tasa de subutilización total: es el indicador resumen del problema de la subutilización de la mano de obra y se define como la suma de las tasas de desempleo abierto y la tasa de subempleo total (visible e invisible).

Continuando con la ilustración con base en los datos de Costa Rica (2003):

Tasa de subempleo visible
5,5%
Tasa de subempleo invisible
2,8%
Tasa de subempleo total
8,3%
Tasa de desempleo abierto
6,7%
Tasa de subutilización total
15,0%

Tal como lo muestran estos datos, en muchos países el subempleo es un problema mayor que el mismo desempleo abierto. Esta es una situación generalizada en Centroamérica, donde muchas personas son trabajadores por cuenta propia, laboran en el sector informal de la economía (también conocido como economía subterránea y que en algunos países representa hasta más del 50% de la población activa) o tienen salarios inferiores al mínimo (cerca de un 20% de los asalariados urbanos en Centroamérica está por debajo del salario mínimo en 1997).

Realmente se puede decir que la tasa de desempleo abierto subestima el problema del desempleo en los países, pues no considera el problema del subempleo.

2. Tipos de desempleo

Dentro de la economía de una sociedad se señalan tres tipos de desempleo: desempleo friccional, desempleo estructural y el desempleo cíclico. Estos tipos de desempleo se asocian con las causas del desempleo.

2.1 Desempleo friccional

Se puede definir el desempleo friccional como el movimiento de los individuos, ya sea, por búsqueda de trabajo o por hallar mejores oportunidades laborales. Dentro de este desempleo friccional es importante destacar la libre elección que tiene el empleado, ya sea, para renunciar de su puesto. También los empresarios pueden despedir al trabajador cuando lo consideren necesario.

Aunque es imposible eliminar esta situación del desempleo friccional, una política adecuada en este sentido debe ir encaminada a mejorar los sistemas de información, para que sea más fácil para las personas hallar un nuevo empleo.

2.2. Desempleo estructural

En este grupo se encuentran las personas desempleadas por falta de preparación académica y de destrezas. Esto se da por falta de capacitación en el manejo de herramientas de trabajo, debido a los cambios producidos por las estructuras industriales, tecnológicas, ocupacionales y demográficas de la economía, haciendo que se vea reducida la demanda de trabajo, por lo que les es difícil a las personas cesantes encontrar trabajo. Este tipo de desempleo se caracteriza porque las personas no logran satisfacer los requisitos de los empleadores. Probablemente usted vea todos los días en los periódicos muchas ofertas de trabajo, pero muchas veces es difícil llenar todos los requisitos (preparación académica, experiencia, manejo de idiomas extranjeros y herramientas tecnológicas, edad, etc.).

Las políticas para hacer frente a este tipo de desempleo deben orientarse al fomento de programas de formación y reconversión profesional, y el establecimiento de nuevas actividades productivas con futuro.

2.3. Desempleo por insuficiencia de la demanda agregada o desempleo cíclico

El desempleo cíclico se refiere a la fluctuación en el desempleo causada por los ciclos económicos. Cuando el ritmo de crecimiento de la demanda agregada es mayor que lo normal, la demanda por trabajo es superior a lo corriente y el desempleo disminuye, pero ocurre lo contrario en las fases recesivas del ciclo económico, en las cuales se reduce la demanda y entonces el desempleo se incrementa.

La política económica para enfrentar el desempleo cíclico puede considerar programas de reactivación económica, basados en políticas coyunturales o de estabilización, dentro de este tipo de políticas, las principales son las políticas monetarias y fiscales.

3. Consecuencias del desempleo sobre la economía

El trabajo le brinda a las personas la posibilidad de lograr ingresos, por tanto acceder a bienes y servicios, y así satisfacer sus necesidades. En la medidas que logren satisfacer mejor sus necesidades, mejor será su nivel de vida. Es por eso que existe un fuerte vínculo entre el desempleo y la pobreza. Ahora bien, no sólo es importante el tener empleo, sino la calidad del empleo, es decir, el salario, la jornada laboral, las condiciones de empleo, la estabilidad, la seguridad social, entre muchos otros elementos.

Cabe destacar que el desempleo ocasiona a la sociedad tanto un costo económico como social. El costo económico corresponde a todo lo que se deja de producir y que será imposible de recuperar, esto no solo incluye los bienes que se pierden por no producirlos sino también una cierta degradación del capital humano, que resulta de la pérdida de destrezas y habilidades. Por otro lado, el costo social abarca, como se ha dicho, la pobreza e "inquietud social y política" que implica el desempleo en grandes escalas. Las personas sometidas a una ociosidad forzosa padecen frustración, desmoralización y pérdida del amor propio. Aunque este costo social es muy difícil de medir, es objeto de una profunda y general preocupación por el impacto que tiene en la sociedad.

Bibliografía: